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5 señales concretas para identificar a un empleado descontento

dipendente scontento

Anteriormente hemos tratado ya el tema de la retención de los empleados y de todos los errores que debe evitar una empresa si quiere mantener a su capital de recursos humanos.

Pero por mucho que una empresa realice un gran esfuerzo, es inevitable que llegue un momento en el que algún empleado disconforme empiece a evaluar la hipótesis del cambio. En estos casos, el único modo de conservar un recurso tan valioso es captar a tiempo las señales de desapego y actuar lo antes posible para resolver los problemas que lo están empujando a salir de la empresa.

En un primer momento, las señales que nos permiten darnos cuenta de que un empleado no está contento tienen que ver con el comportamiento.

Una formalidad repentina en la manera de vestir (para una posible entrevista), el aumento del número de llamadas personales, una cierta indiferencia respecto a cuestiones laborales que antes sí que le interesaban, el intento de desligarse de compromisos a largo plazo, etc.

Cabe señalar sin embargo que estas señales son visibles solamente para los compañeros y los responsables de equipos pequeños, mientras que para el departamento de recursos humanos y los dirigentes una posible renuncia —si no existen otras fuentes de información más concretas— llegaría como un jarro de agua fría.

Pero si la gestión de los procesos de recursos humanos está digitalizada, los responsables y el departamento de recursos humanos pueden contar con muchísimos datos e informes —objetivos y con trazabilidad automática— para identificar una disminución considerable en el grado de compromiso y motivación de un empleado.

Veamos algunos de ellos.


Anomalías a la hora de fichar

Las empresas que usan un moderno software de control de asistencia disponen de un valioso indicador a su disposición para identificar los cambios en el comportamiento de un empleado.

Retrasos repentinos y frecuentes, errores y olvidos a la hora de fichar, el hecho de no enviar solicitudes de permiso, etc. generan anomalías por resolver que dan fácilmente una señal de alarma.


Disminución en las evaluaciones

Una de las ventajas de un sistema de evaluación de los empleados digitalizado es la posibilidad de identificar fácilmente no solo una disminución de las prestaciones —por simplificar, el fracaso a la hora de conseguir un objetivo—, sino también el índice de participación activa en el proceso. Un empleado que de repente deja de ofrecer propuestas y no consigue los resultados que obtenía antes podría haberse “relajado” ante un posible cambio de trabajo.


Poca participación en los cursos de formación de la empresa

Una plataforma self service para organizar los cursos de formación de la empresa proporciona una gran autonomía a los empleados y permite identificar a aquellos que están más interesados en el crecimiento.

Un descenso drástico en las inscripciones a los cursos, en la asistencia a las clases y / o en las notas puede suponer una pérdida de interés respecto a la carrera en la empresa.


Falta de horas extras

¿Un empleado que solía quedarse en la oficina unas cuantas horas al terminar su jornada normal de trabajo de repente deja de hacer y pedir horas extra?

Esta también podría ser una señal de desapego respecto a las actividades de la empresa que podría preceder a una renuncia.


Aumento de las solicitudes de permisos y vacaciones

No hay nada malo en un empleado que quiere pedir sus merecidas horas de permiso y vacaciones. Pero un aumento repentino de las solicitudes, si están concentradas en un mismo período de tiempo y se envían siempre con poca antelación, podría ser una señal que investigar, aunque solo sea para comprobar que el empleado no tiene problemas personales en los que la empresa pueda ayudarlo.


Todos estos cambios de comportamiento y actitud pueden tener, obviamente, causas muy variadas. Lo más importante es identificarlos, ya que así tendremos la ocasión perfecta para charlar con el empleado y descubrir si hay algo que no va bien.




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